miércoles, 5 de noviembre de 2014

L.A. Park y CMLL, una relación imposible.


En los tiempos en que las noticias se leían en los semanarios especializados y no en internet, Box y Lucha presentaba una noticia extraordinaria; L.A. Park, Adolfo Tapia, se presentaría en la Arena México, el icono de la Triple A de los noventas y posterior luchador independiente, finalmente se presentaría con la empresa rival de la que lo vio nacer. La fotografía que ilustraba la noticia mostraba a L.A. Park sosteniendo un tambo de basura y a punto de arrojárselo a un adversario, dicha imagen, sin proponérselo, definía todas las expectativas que los aficionados tenían sobre la incursión de Tapia al CMLL y, al mismo tiempo, justificaba su posterior decepción.

Adolfo Tapia es uno de los mitos mejor construidos en los últimos tiempos; es el hombre capaz de pelear en contra de una decena de sujetos, es el tipo que golpea empresarios -aunque inexplicablemente vuelve a ser contratado por esos mismos empresarios-, su nombre es sinónimo de la rebeldía y de credibilidad -aunque haya apostado y perdido la máscara con más de dos de sus personajes-, es el indómito, el rebelde, el más malo entre los malos, vaya, todo un personaje, un mito.

L.A. Park tiene dos épocas de éxito plenamente identificadas; la primera con la Triple A y la segunda durante su primer etapa como independiente. Fue en este periodo cuando se definió su lugar en la lucha libre tanto en estilo como aportación, después, en un paso lógico, vino la administración del mito, la reiteración en fórmulas probadas y la construcción de frases y declaraciones que reemplazaban exitosamente a las cualidades mermadas.
Tapia, de hecho un camorrero, es el máximo exponente de un estilo de lucha en donde predomina el golpeteo por encima de la técnica, la dureza, la violencia y todo lo que se encuentre al filo del reglamento o abiertamente fuera de él.  Sillas, cubetas, botellas de cristal, objetos punzocortantes, en fin, todo lo necesario para buscar obtener tanto la sangre del enemigo como la propia, son elementos característicos en sus rutinas de lucha y también las razones por las que L.A. Park nunca ha tenido una temporada destacable en el CMLL.


Tapia y Wagner fueron dos de los luchadores que definieron la postura que los gladiadores tienen ante la prensa respecto a su relación con el CMLL, si Wagner alegaba favoritismos y censura, Tapia alegaba restricciones a su estilo de lucha y protección a la integridad de los elementos locales. De esta manera ambos justificaban malas temporadas o rendimientos por debajo de lo esperado, al tiempo que el discurso convencía a la afición y de que se reforzaba la idea de que ambos eranvíctimas de una empresa sombría.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Aniversario LXXXI: El Aniversario de una sola lucha.

El aniversario LXXXI del CMLL puede resumirse, a excepción de unos cuantos elementos, como una función que acuso la falta de nivel de aniversario, y peor aún, de falta de actitud de varios de sus protagonistas en la mayoría de las luchas. Más allá de la extraordinaria entrada que, dicho sea de paso, es un factor cuya relevancia se reduce únicamente al ámbito económico y para la elaboración de un diagnostico de la industria, lo cierto es que la gran mayoría de luchadores que formaron parte del cartel asumieron un rol de elementos de relleno en vez de aprovechar el extraordinario escenario que tuvieron la noche de ayer.

Desde la configuración final del cartel se advertían varios detalles y se generaban dudas. Estaban presentes los típicos señalamientos acerca de quien estaba de más o quien era una ausencia de relevancia, sin embargo, concediendo y coincidiendo con dichos señalamientos, en lo personal, siempre he creído que merecida o no, si se te presenta una oportunidad, tienes que aprovecharla para confirmar tu lugar, o bien, para callar bocas.

La primer lucha fue muy mala, y no es para menos, desde la integración de la lucha era evidente que varios de sus protagonistas todavía no tienen el nivel para participar en un aniversario, o bien, que no se busco crear contrapesos entre experiencia e inexperiencia que permitiera dar un balance a la lucha. Puma y Tiger son dos luchadores que lucían mucho ante elementos de mayor experiencia, pues en esas luchas estos últimos llevaban el ritmo de la lucha y aquellos le imprimian a la misma su creatividad y coordinación con resultados muy agradables. Lo anterior eviencia la etapa en la que se encuentran los hijos del Felino; la de alumnos, la de elementos que deben de ser guiados durante una lucha y no, de la noche a la mañana, ponerlos de mentores de luchadores con menos experiencia, siendo que si los propios Casas todavía no saben llevar el ritmo de una lucha es una locura ponerlos como guía de otros novatos. Para la anécdota los tres topes suicidad de Blue Panther, pero nada más. Si el CMLL quiere conservar el prestigio de su evento tiene que ser más exigente a la hora de seleccionar a sus luchadores y mas meticuloso a la hora de estructurar cada lucha.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Más que el estandarte eres el rostro, más que el líder eres el corazón.

El rudo contra el técnico, el bien contra el mal, esa es la ancestral fórmula bajo la que cualquier promotora mexicana monta una lucha de apuestas. Hoy día esa fórmula está completamente rebasada, no es una lucha entre antagonistas, es una lucha entre los hijos de una empresa que los estima de idéntica manera; el líder en contra del estandarte, hermano contra hermano, coliseino contra coliseino ¿cómo estar en contra de uno de ellos si ambos representan lo mismo? Cualquiera de los dos podría representar dignamente a la empresa en cualquier parte del mundo.

Atlantis, luchador con aroma de la escuela de Jalisco y miembro de la última generación de luchadores de corte clásico, aquella que aún conservaba un aire de los coliseinos de la edad dorada, puede considerarse como un sobreviviente de tiempos ya extintos.

Pese a que caminó entre gigantes con los cuales alterno en lugar e importancia, es de los pocos que conserva su carrera con dignidad, no es un elemento circunstancial en funciones especiales, sino que sigue encabezando carteles, protagonizando temporadas y, como hoy, encabezando eventos estelares. Eso y su envidiable record de apuestas es lo que ha abierto una brecha entre él y el resto de sus contemporáneos. Eso es lo que le ha permitido caminar sus primeros pasos por un sendero que conocen pocos luchadores, ese camino que solo recorrieron los que aspiraron o llegaron a convertirse en leyendas.

Para quienes sugieren que la carrera de Atlantis es apenas fruto de la adulación, corporativismo y respaldo de las autoridades de la empresa, hay que decirles que si para ser estrella fuera suficiente ser "adulador", tendríamos a otros mil como Atlantis. No, reducir la carrera de Atlantis a algo tan trivial seria un insulto para uno de los mejores luchadores que hemos tenido y un insulto para la historia de nuestro deporte. Atlantis es mucho más que eso.
En un país como México, en donde triunfar en base a valores como la lealtad, esfuerzo y disciplina, suele ser minimizado y sustituido por el camino fácil en donde se hacen a un lado la integridad y los valores, es obvio que la figura de Atlantis no sea del todo valorada. El hecho de que Atlantis, desde su debut y a la fecha, por decir un ejemplo, no se haya perdido un solo aniversario no es consecuencia de la adulación sino de la constancia, disciplina y de un compromiso con el gimnasio que se traduce en un cuerpo sin lesiones graves y que parte de un respeto hacia si mismo y hacia la lucha libre, una actitud hacia el deporte que lo mantiene vigente cuando ya varios de sus contemporáneos se han retirado. Si el CMLL diera reconocimientos tipo "el empleado del mes", con el rostro de Atlantis se podría llenar más de un muro.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Dos Históricos Frente a Frente.

El CMLL, la empresa de lucha libre más antigua del mundo, llega a un aniversario más, el LXXXI ,y con él llega una nueva edición del que, le pese a quien le pese, sigue siendo el evento de lucha libre que todo luchador mexicano quisiera encabezar, el más importante del calendario, el aniversario del CMLL.

El contexto en el que se lleva a cabo el evento no es el idóneo, y no es para menos, la deficiente organización del aniversario LXXX propicio que la empresa se viera afectada en su credibilidad, en consecuencia, a inicios de año era difícil señalar a los probables protagonistas del evento y esto no era por ausencia de nombres sino porque costaba volver a creer en la seriedad de cualquier rivalidad que fuera promovida con dicho propósito. Así de frágil es la credibilidad de una promoción. 

La situación de la propia industria es también motivo de alarma, las audiencias no repuntan, la cobertura de la fuente se ha reducido, el CMLL no tiene cobertura en una televisora realmente competitiva, las revistas han reducido la periodicidad en sus publicaciones, las contrataciones y sorpresas vistas a lo largo del año son suficientes para mantener entretenida a la afición cautiva pero incapaces de despertar interés en la audiencia masiva, vaya, ni las transmisiones de la WWE alcanzan las cifras vistas en años anteriores. 

Es este el escenario en el que el CMLL va a montar a la que ya es conocida como "la lucha del siglo", Atlantis vs. Último Guerrero, quienes se enfrentan en una lucha de máscara contra máscara. La lucha no llega precedida de una campaña a su altura (tal y como hubiera sido el año pasado) sino que, yéndose a los extremos, esta vez lo hace a pocas semanas de su anuncio. Es así que se escogió un formato de promoción en donde todo el peso de la misma cae únicamente en dos nombres y en el tipo de apuesta seleccionado, no hay más, la frase "esta lucha en si misma vale el boleto" se tomo de manera literal y, hay que decirlo, el resto del cartel no está a la altura del evento estelar.
Tras haber entrado a la cuestionable dinámica nacional de promover solo para ver grandes luchas en unas cuantas fechas en el calendario, a costa de la calidad de las funciones ordinarias, y sin tener a tantas estrellas para alimentar las luchas de apuestas que demanda cada evento, se eligió presentar un cartel más que convencional en donde se le paga la cuota a la división femenil, en donde aparecen varios de los nombres que se pueden considerar "obligatorios" pero en donde también se omiten a muchos otros - La Sombra, el mejor luchador del país-. Queda una deuda con la gente que mantuvo un nivel que los debió de llevar al aniversario -Hechicero-, deuda que se hace extensiva a la propia empresa y a su lucha con practicas que no han podido despojar de la misma y que se manifiesta con la presencia de algunos nombres que, aún como preliminares, están muy lejos de ser material de aniversario. En fin, el eterno nepotismo con el que luchan los que no tienen familiares dentro de la empresa y que justifican estos últimos con el dicho de que "nosotros somos los que hemos estado con la empresa en las buenas, las malas y las peores".