martes, 14 de julio de 2015

Lucha Libre Femenil: A diez años de su regreso al CMLL.



A una década del regreso de la lucha libre femenil al CMLL, es momento de hacer un balance sobre el papel que la misma ha tenido durante dicho periodo, balance que en primera instancia, parece ser desfavorable.

Para el momento en que la lucha libre femenil regresó a la arena México la misma se encontraba concentrada casi exclusivamente en la Triple A y en algunas promociones del norte del país. El “apellido” Apache era el más importante de la escena nacional, las historias alrededor de ellas eran de corte sexista y las promociones norteñas comenzaban a adoptar a la luchadora tipo “diva”. Este escenario duraría aún después de que el CMLL reingreso al mercado, y a la larga, resultaría ser el proyecto vencedor.

En el plano deportivo la selección del talento femenil ha sido, en general, el adecuado. Grandes luchadoras, buenas contrataciones, mujeres carismáticas, innovadoras, líderes y bien preparadas. Ese no ha sido el problema.

El rubro anterior ha tenido excepciones, desde luego, y estas han sido por causa del más grande mal que tiene el CMLL: El nepotismo. Casi todas las luchadoras del CMLL –amazonas- de las que en algún momento se ha puesto en tela de duda su calidad tienen un común denominador: son esposas, cuñadas, hijas o novias de algún programador, instructor o luchador de la empresa.
Ambos apartados se relacionan con un tercero: la programación. El nepotismo pudiera pasar a segundo término siempre y cuando el departamento de programación ponderara a las luchadoras más virtuosas. Así lo hicieron durante algún tiempo, lamentablemente, en el camino se fueron tomando decisiones que terminaron por privilegiar a las favoritas de los nepotistas. Esta decisión termino por perjudicar a la principal virtud que tenían las luchas femeniles del CMLL: Su credibilidad.

En líneas anteriores escribí que los guiones sexistas y el formato “diva” venían estableciéndose como la corriente principal a la hora de programar luchas femeniles. Al final, esta corriente se impuso y se volvió dominante, lo cual fue hasta cierto punto lógico, porque las empresas que la respaldaban ya venían trabajando en ella desde tiempo atrás y porque la llegada de la WWE a México termino por definir esa contienda.


Guiones sexistas (mujeres cuyo único móvil en la vida es el amor de un hombre), formatos sexistas (luchas a desvestirse) y la exclusión de luchadoras que no tienen el perfil “diva” son algunas de las características actuales de la lucha libre femenil, lo cual es, hasta cierto punto, aberrante. En tiempos en los que se busca consolidar la igualdad laboral entre hombres y mujeres, erradicar actitudes sexistas y evitar la discriminación por motivos de estereotipos estéticos, entre otros, pareciera que la lucha libre dio varios pasos atrás y que trata a la lucha libre femenil desde un punto de vista que raya en la misoginia.

El CMLL intento, sin éxito, competir en dicho mercado. Trataron de tener a su propia luchadora sexy, no lo lograron. Algunas de las candidatas a ocupar ese controvertido lugar no tenían la calidad necesaria, otras, teniendo las aptitudes, no se sentían a gusto desempeñando ese papel. Al final se optó por apoyar a una luchadora que ya desde sus años en la Triple A había sido desplazada por quien actualmente es la reina del género.

Al no poder ganar esa contienda con sus luchadoras y en aras de no afectar la credibilidad de sus luchadoras, el CMLL tomo una decisión que resulto controvertida: cubrir el ingrediente “sexy” de la empresa con sus edecanes. De arranque la idea no resulta mala, en los hechos, termino por desplazar a las luchadoras en tiempo y cobertura. Es suficiente con ver el tiempo aire dedicado a las  edecanes, las coberturas, los reportajes y hasta las fichas oficiales que tienen en los sitios oficiales del CMLL. Es probable que si usted consulta en los sitios oficiales de la empresa usted no encuentre nada de la trayectoria de su luchadora favorita pero, en el mismo sitio, si pueda enterarse de cuál es la comida favorita de la edecán de su preferencia. El rubro de las edecanes está tan bien cubierto por el CMLL que ni siquiera el ambicioso proyecto de la Triple A lo pudo superar. La pregunta sería ¿es una victoria realmente relevante? ¿El CMLL es una empresa que promueve lucha libre o es una agencia de modelos? 

El último rubro sería el de las relaciones del CMLL con otras empresa en su labor por promocionar a la lucha libre femenil. La principal sociedad se ha dado con la japonesa REINA, relación con la cual no estoy del todo satisfecho. En las relaciones que han existido en el pasado con empresas como la NJPW se entiende, hasta cierto punto, la inequidad en el trato, sin embargo, en el caso de la alianza femenil no se justifica que en ocasiones las luchadores de REINA reciban mejor trato. Pudiera ser que algunas de ellas efectivamente sean mejores luchadoras que algunas amazonas, sin embargo, el CMLL es una empresa cien veces mejor que REINA ¿En dónde queda el respeto a la marca?

En la actualidad sigo creyendo que el talento femenil es lo suficientemente bueno como encabezar algunos eventos, creo especialmente en dos luchadoras (una técnica y una ruda), creo que hay buena escuela y buena preparación, lamentablemente, la empresa cree en nombres completamente distintos. Nombres y tácticas que no han podido revertir una tendencia que se venía trabajando desde mucho antes que el Consejo volviera a programar a las luchadoras, “la luchadora diva”. Esta tendencia no se va a revertir a corto plazo, por ello, y si a final de cuentas el resultado va a ser exactamente el mismo, bien valdría la pena que el CMLL le apostara a sus fortalezas, a su técnica, a romper estereotipos, a salirse de lo sexista y darle cobertura a otro tipo de físicos. Priorizar a las luchadoras por encima de aquellas que solo levantan un cartelito entre caída y caída, o ya de plano, entrarle bien a la tendencia dominante, no a medias tintas, con una verdadera figura del género y no con alguien que ya paso de moda hace diez años.

Está en el CMLL que su división femenil sea algo más que una necesaria fuente de trabajo y escaparate para luchadoras de buen nivel. La calidad de sus luchadoras ha sacado a flote, salvo algunos baches, a una división que desde su regreso ha estado rodeada de malas decisiones que han impedido que las amazonas ocupen el lugar que se merecen.

El diagnóstico es claro, las medidas necesarias no son difíciles de tomar, salvo una: erradicar el nepotismo, el verdadero cáncer del CMLL. De ahí en fuera el elenco de amazonas, egresadas e instructores se merecen un reconocimiento por trabajar en condiciones que no siempre son favorables. Un aplauso para ese equipo.

 IMG/Gonzalo Lopez/Yahoo