sábado, 20 de septiembre de 2014

Aniversario LXXXI: El Aniversario de una sola lucha.

El aniversario LXXXI del CMLL puede resumirse, a excepción de unos cuantos elementos, como una función que acuso la falta de nivel de aniversario, y peor aún, de falta de actitud de varios de sus protagonistas en la mayoría de las luchas. Más allá de la extraordinaria entrada que, dicho sea de paso, es un factor cuya relevancia se reduce únicamente al ámbito económico y para la elaboración de un diagnostico de la industria, lo cierto es que la gran mayoría de luchadores que formaron parte del cartel asumieron un rol de elementos de relleno en vez de aprovechar el extraordinario escenario que tuvieron la noche de ayer.

Desde la configuración final del cartel se advertían varios detalles y se generaban dudas. Estaban presentes los típicos señalamientos acerca de quien estaba de más o quien era una ausencia de relevancia, sin embargo, concediendo y coincidiendo con dichos señalamientos, en lo personal, siempre he creído que merecida o no, si se te presenta una oportunidad, tienes que aprovecharla para confirmar tu lugar, o bien, para callar bocas.

La primer lucha fue muy mala, y no es para menos, desde la integración de la lucha era evidente que varios de sus protagonistas todavía no tienen el nivel para participar en un aniversario, o bien, que no se busco crear contrapesos entre experiencia e inexperiencia que permitiera dar un balance a la lucha. Puma y Tiger son dos luchadores que lucían mucho ante elementos de mayor experiencia, pues en esas luchas estos últimos llevaban el ritmo de la lucha y aquellos le imprimian a la misma su creatividad y coordinación con resultados muy agradables. Lo anterior eviencia la etapa en la que se encuentran los hijos del Felino; la de alumnos, la de elementos que deben de ser guiados durante una lucha y no, de la noche a la mañana, ponerlos de mentores de luchadores con menos experiencia, siendo que si los propios Casas todavía no saben llevar el ritmo de una lucha es una locura ponerlos como guía de otros novatos. Para la anécdota los tres topes suicidad de Blue Panther, pero nada más. Si el CMLL quiere conservar el prestigio de su evento tiene que ser más exigente a la hora de seleccionar a sus luchadores y mas meticuloso a la hora de estructurar cada lucha.


El torneo femenil puede resumirse en una sola palabra; decepcionante. Los torneos cibernéticos del CMLL ya tienen una estructura bien definida que los convierte en luchas predecibles pero emocionantes en donde cada luchador presenta sus castigos insignia, seguidas de una serie de lances suicidas y que va culminando con llaves de rendición y un breve pero emocionante mano a mano ¿Qué sucedió? Tengo dos teorías al respecto; falta de nivel derivada de malas decisiones y, más grave, falta de profesionalismo de varias de ellas tras saber quien seria la ganadora del torneo. En el primer rubro  tenemos a una Princesa Sugeith que no es técnica y que no luce, ni lucirá, en ese bando, una Amapola que pasó de noche como de noche ha pasado casi toda esta temporada, unas Dalys y Estrellita entusiastas pero con sus limitaciones e irregularidad de siempre, una Goya Kong que dejó su carisma en el vestidor, una Marcela técnicamente correcta pero sin la pasión que le caracteriza y una Zeuxis que demostró porque en su momento la considere novata y luchadora del año. Zeuxis, sabedora de su gran oportunidad, fue la primera persona que entendió que en un aniversario se tiene que presentar una rutina de mejor nivel, dar un extra, lamentablemente, no tuvo replica de sus compañeras.

La tercera lucha tuvo más ritmo e involucro más a la audiencia pero, poco a poco, se fue diluyendo por lo breve de la misma. Fue la típica lucha preliminarista de aniversario, pero ojo, estamos hablando ya de una tercera lucha y de nombres que son de lo mejor de la empresa, así que no se puede permitir que una función de aniversario inicie hasta su tercera lucha. En este apartado se puede anotar la falta de visión de los promotores que no fueron consecuentes con las historias presentadas en semanas previas. Si en la lucha preliminar se desperdicio la oportunidad de presentar al Hechicero ante una audiencia masiva en esta se extraño tanto a La Sombra como a Marco Corleone ¿por qué no continuar con la rivalidad entre Volador y La Sombra? ¿Por qué no darle pie a una rivalidad de Thunder con su enemigo natural?

Llegaba la primer lucha de apuestas y la dinámica de la función no cambio mucho. Tanto Rey Cometa como Bárbaro Cavernario son exponentes de un estilo de lucha en donde la saturación de movimientos y la elaboración de lances de mayor grado de dificultan son sinónimo de "buena lucha" aunque la estructura de su combate no tenga logica. En el estilo que manejan que, dicho sea de paso, es el que está de moda, dieron una buena lucha aunque fue notoria la incapacidad de ambos para prender a la audiencia. No fue sino hasta que un grupo de aficionados comenzaron a corear el nombre del luchador rudo que el resto de aficionados se contagiaron y se involucraron en la lucha. Ambos tienen talento pero nadie hubiera protestado si su lucha hubiera sido programada en un domingo familiar.

El turno semifinal fue muy similar a la tercera lucha; el carisma de sus protagonistas maximizó cualquier evolución por sencilla que fuera pero el ritmo de la lucha no fue constante, y por lo tanto, poco a poco la lucha se fue diluyendo aunque el resultado fuera del agrado de la mayoría de los presentes. Se extraño al Terrible.

De la lucha estelar no hay mucho que decir, fue memorable, más por lo histórico del acontecimiento y la importancia del resultado que por la lucha en si -que en su genero fue buena-, pero siendo innegable que la misma es ejemplo de lo que se puede hacer cuando dos profesionales están frente a frente. Lucha de apuestas de corte clásico, con dominio alterno, sin riesgos innecesarios pero con un uso inteligente de los movimientos de cada uno. Una lucha muy metódica y emocionante que obviamente no fue la mejor de ninguno de los dos, en el entendido que estos dos no son ya la mejor versión de Atlantis ni del Guerrero sino que se trata de dos luchadores que a fuerza de disciplina han prolongado su carrera cuando ya muchos otros se han retirado. 

Esta lucha fue ejemplo de lo que se puede hacer con pocos recursos, ambos no son novatos, ni tienen limitaciones derivadas de la inexperiencia sino que tienen limitaciones derivadas del pasar de los años y, pese a ello, saben como construir una lucha sin necesidad de abusar de movimientos ni aventarse desde cinco metros, no, ellos, con sus limitaciones, representan un combate, justifican cada movimiento y así logran su propósito. La ausencia de seconds era una especie de mensaje "somos dueños de nuestras decisiones", ojala varios siguieran su ejemplo.

A destacar el profesionalismo de ambos, alejados de pretextos y de discursos en donde se martirizan. Es ese tipo de detalles que los hace diferentes al resto de luchadores, saben el lugar que ocupan en la industria, saben ser respetuosos con la misma y entienden una apuesta como un acuerdo entre dos caballeros, no responsabilizan a nadie más de su derrota. Por eso son grandes.

En el papel el aniversario LXXXI era un cartel con una sola lucha, en los hechos, la mayoría de los protagonistas se empeñaron porque así fuera. En el futuro el CMLL deberá de ser más cuidadoso en la selección de su material de aniversario si es que le preocupa conservar el prestigio del mismo. Una sola lucha, una memorable lucha, no es pretexto para dejar pasar la falta de profesionalismo y hambre que caracterizo a la mayoria de participantes en la ultima edición del aniversario coliseíno.

IMG/Alexis Salazar/CMLL