sábado, 5 de enero de 2013

Una vez Hermanos. El Hijo del Santo


El Hijo del Santo, uno de los pocos juniors que, usando el nombre e imagen de su padre, consiguió convertirse por derecho propio en una súper estrella, un hombre clave en la década de los noventas y en los primeros años del nuevo milenio, un junior cuya carrera en lo general y su máscara en lo particular, valen por sus logros personales y no exclusivamente por la herencia de su padre -logro que muy pocos en sus circunstancias pueden presumir-

Escribir acerca del Hijo del Santo y no hablar acerca de su carrera es un atentado a la verdad. Aceptemoslo, el tipo fue un buen luchador y varias de sus luchas tienen la magia de poder ser vistas una y otra vez y seguir pareciendo tan fantásticas como la primera vez. Lo que el junior construyo arriba del ring nadie se lo puede regatear, negarle el sitio que merece en la industria solo podría obedecer a un irracional sentimiento de rencor más no a un punto de vista objetivo. Dicho lo anterior toca el turno de hablar, también sin regateos, de la faceta del junior como gente de “pantalón largo“, faceta en donde también se ha ganado a pulso todos los calificativos que se dicen de él.

Ya han pasado varios años desde que El Hijo del Santo disfrazo su lucha personal contra el CMLL de cruzada por la emancipación del gremio de luchadores, es más, tanto tiempo ha pasado desde la fundación de su hermandad que la misma ha pasado de recibir un apoyo inicial casi unánime a convertirse en una organización casi sin influencia dentro de la industria, y él, paso de ser adalid de la justicia a viejo gruñón.

Su hermandad nació alegando buscar, entre otras, recuperar “la esencia de la lucha libre“, la libre contratación, mejores condiciones laborales, servicios médicos, desaparición de intermediarios, etc., puntos interesantes, cierto, pero que casi en su totalidad ya no forman parte de su agenda.
El lanzamiento de su proyecto tuvo, a nivel mediático, un éxito inicial debido a dos factores; en primer lugar porque su empresa decía defender causas que desde hace décadas forman parte de las principales inquietudes y demandas del talento luchistico, y en segundo lugar, pero no menos importante, porque su antagónico era el CMLL y ello de entrada le representaba apoyo gratuito de algunos medios y de un sector de los aficionados

En lo personal, y fiel a la costumbre de la politiquería mexicana, su movimiento me pareció que obedecía a la clásica medida de presión consistente en “alborotar al gallinero“ para después negociar en lo oscuro y dejar a las gallinas peor de lo que estaban; jodidas, y ahora, alborotadas.


La estrategia no funciono y de repente el Hijo del Santo se encontró frente a la titánica misión de montar su promoción y buscar satisfacer las expectativas de decenas de luchadores que lo buscaron para pedir su asesoría, no lo consiguió y la desilusión llegó más rápido que pronto. El Hijo del Santo se vio forzado a reiterar en las estrategias de promoción de las grandes empresas, y no solo eso, también fue víctima de su propio ideario de libertad de contratación, sin embargo, cuando el boomerang le cambio de dirección ya no le pareció y hasta la fecha le cuesta trabajo aceptarlo.

A menudo quién pide libertad lo hace pensando en su propio concepto de la misma y les cuesta trabajo entender que, precisamente en ejercicio de su libertad, las personas decidan algo completamente diferente a lo que esperaban de ellos. Concediendo que la organización del Hijo del Santo tuviera un verdadero espíritu social, su error consistió en suponer que solamente su proyecto ofrecía la susodicha libertad, omitiendo que aquellos que decidieron quedarse en sus empresas, rechazar o renunciar a su oferta de empleo para buscar un contrato de tiempo completo en una gran empresa TAMBIÉN estaban ejerciendo su libertad, aunque para estos últimos el junior solo tenga calificativos de “cobardes“, “lame suelas“ y similares.

El Hijo del Santo se encontró rápidamente con que su promoción seria incapaz de satisfacer las demandas de empleo que sus simpatizantes buscaban. Encontró un sistema de libre mercado en donde no pudo ser lo suficientemente competitivo para ganar plazas, o bien, su discurso sobre no estar ligado a ninguna empresa y poder contratarse libremente en cualquier de ellas no fue lo suficientemente convincente, o peor aun, resulto utópico. La industria de la lucha libre se rige por el libre mercado, y dentro de ese libre mercado hay "robo de talento" -incluso de rivalidades-, plazas, contratos de exclusividad, se mejoran las ofertas económicas, condiciones laborales, etc. Las empresas compiten para ganar una plaza o hacerse de los servicios de un luchador ¿como? abriendo la cartera o simplemente dando condiciones de trabajo más flexibles, lo anterior es lo que hace que un luchador o un empresario elija, en ejercicio de su libertad, la empresa y condiciones en la que se contrata, aunque para el junior todo obedezca a un siniestro bloqueo en su contra en vez de reconocer que llevar a cabo su plan no resultó tan fácil como pensaba.

Reitero, varias de sus causas, o mejor dicho de las causas del gremio, son mas que justas. Un mejor sistema de servicios médicos sería extraordinario, mas ahora que en varias empresas se les exige a los luchadores practicar un bizarro estilo de lo que mal llaman “strong style“ traduciéndose esto en mayor exigencia física, mayor riesgo de lesiones, pero con las miserables prestaciones médicas de siempre. Vaya, las criticas no son hacia al discurso sino al hombre.

Pese a lo anterior, y por motivos ya expuestos, El Hijo del Santo mantuvo la mayor parte del tiempo un muy buen capital de credibilidad hasta que enfoco sus baterías en contra de Triple A. Hecho que se tradujo en la perdida del apoyo de los medios que lo alentaban en su lucha contra el CMLL pero que no estaban dispuestos a traicionar su relación con la caravana estelar. En este punto se consagra la imagen del Santo “agrio“ y enemigo de todo aun y cuando, tal y como sucedió con el CMLL, varias de sus demandas eran justas -mayor certeza en la protección jurídica de los personajes y regalías por la explotación comercial de la imagen de los luchadores-, sin embargo, confrontar a Triple A era una afrenta que no le iban a perdonar.

El junior desde entonces ceso en su intento de intentar predicar con el ejemplo para enfocarse en convertirse, principalmente desde su columna, en un crítico de las principales empresas, en donde a menudo omite en señalar que empresarios como el han terminado haciendo lo que tanto criticaba, o peor aun, siendo el ejemplo latente del fracaso de los “proyectos alternativos“. En su caso aplica aquello de si no eres parte de la solución...

Pese a todo, y pese al escaso número de promociones que organiza al año, el Santo ha tenido aciertos como promotor, y es que si hiciera a un lado las poses, los discursos demagogicos y sus eternas lamentaciones en donde responsabiliza a todos pero no acepta su parte de responsabilidad, podría ser un buen promotor y un buen as para la industria -de hecho en 2012 tuvo la mejor entrada para un evento independiente-. Su gran problema sigue siendo su visión egocéntrica, el siempre buscar hacer de sus problemas personales temas de interés de toda la industria y pretenderse ajeno y libre de culpa de los problemas de la misma. Nada de malo tendría su empresa si la misma no solo fuera demagogia, sino que además, pudiera llevar a cabo lo que predica y montando una promoción que hiciera una centena de eventos al año, y no uno o dos como ha venido haciendo. A final de cuentas quien propone un sistema alternativo es él, debiera de probar su punto.

Lo anterior como promotor, pero la siguiente pregunta es ¿Qué sigue para él como luchador? Al parecer está condenado a seguir siendo el único punto de interés de su empresa, pues luego de sus disputas ya es muy complicado imaginarlo en una de las grandes empresas, no por las rencillas entre él y los dueños de las mismas que a final de cuentas se pueden conciliar, sino porque sus exigencias laborales ya cada vez están más lejos de la realidad, y no solo eso, su liderazgo e ideología, ya sean realidad o mera pose, no son del agrado de los empresarios y es probable que no quisieran tener a un hombre así en el vestidor ¿como lo verán los pequeños promotores? En algunos casos ya hay un temor fundado de verse inmersos en disputas legales con el junior.

Los años no pasan en balde, El Santo sigue siendo como personaje el más grande activo de la lucha libre mexicana pero me cuesta trabajo no imaginar que su legado está en riesgo. Su exposición cada vez es menor, sus eventos y presentaciones son del conocimiento casi exclusivo de aficionados de hueso colorado más no del público masivo. El alega no ser mayor que un Negro Casas o Atlantis, lo cual es cierto, pero tan solo hay que ver el número de presentaciones que estos últimos tuvieron el último año y compararlas con las del junior, la diferencia es abismal y para nadie es un secreto que a esas edades la inactividad pasa factura de forma implacable.

También existe el problema sobre los derechos del personaje, el cual aún es un libro abierto en donde faltan muchas páginas por escribir, y en donde a la larga, tal y como sucede ya con Blue Demon Jr. una o más personas pudieran decidir sobre el personaje. 

Hay un asunto que tampoco debe de minimizarse ¿Qué será del continuador de la leyenda? Gente como El Pirata Morgan agoto su capital luchistico condicionando su presencia a la contratación de sus hijos, o bien, gente como Dr. Wagner Jr. o L.A. Park han cobrado favores para apuntalar las carreras de sus respectivos hijos ¿El Hijo del Santo puede repetir la estrategia? Aparentemente no, pues mientras aquellos colocan a sus hijos en pequeñas empresas aspirando a que asciendan a una gran empresa, el Hijo del Santo tiene el problema de que este último  escalón pareciera ser inaccesible para él. En ese sentido y al no tener El Todo x El Todo una regularidad en sus promociones que le permitiera promocionar adecuadamente la carrera de su hijo, la opción más viable sería buscar posicionarlo en el circuito independiente, aunque no es difícil imaginar que para su contratación pidiera condiciones cual si su heredero fuera el nuevo Mil Máscaras, lo cual solo complicaría su contratación. Probablemente el ya pensó en una solución pero también parece que el propio Hijo del Santo tampoco está contribuyendo a crear las condiciones idoneas para el desarrollo de un hipotético continuador de su leyenda.

Volver a ver al Hijo del Santo en una gran empresa, particularmente en el CMLL, requiere de una delicada labor de cabildeo, de hecho, suena improbable pues los intereses de ambas partes parecen irreconciliables. No obstante lo anterior hay que reconocer la importancia que para el CMLL, y para la lucha libre en si, tiene el nombre del Santo, un personaje indispensable para la industria que tuvo, en el ring, a un digno continuador. Lamentablemente la relación actual entre luchador y empresa se encuentran en un punto muerto, pero bien valdría, en su momento, ir reflexionando y buscar generar condiciones que en el futuro le pudieran permitir al Hijo del Santo tener la despedida que su carrera merece y sembrar las condiciones para un potencial continuador. 

Sea con el CMLL o con otra empresa, el junior debe de ser más flexible, estar más apegado a la realidad y dejar de verse como el único hombre exento de responsabilidad en la situación actual de la lucha libre mexicana.

Imágen: El Correo

1 comentario:

  1. Muy buenas noches amigo

    Excelente trabajo con tu reseña acerca del Hijo del Santo, que actualmente su nombre ya no es de vital importancia para la lucha mexicana pero que como mencionas si este no trata de preparar un futuro sucesor, a la larga el legado que empezara su señor padre empezaría a perderse.

    No obstante, concuerdo con lo que pasa hoy en día con los luchadores juniors en nuestro país. Todos crecimos viendo a estos luchadores de segunda generación demostrando grandes batallas que nadie ha podido olvidar, pero por consecuente el negocio de la lucha ha sufrido una drástica evolución que a la postre muchos de ellos han dado su brazo a torcer para continuar en las empresas mexicanas y apoyar a los nuevos talentos que varios actualmente son los pilares y el sostén de empresas como el CMLL.

    Que andes de lo mejor y no dejes de pasar por mi blog.

    Saludos desde Monterrey

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