El CMLL, por segunda ocasión en veinte años, había generado un boom descomunal, pero tal y como sucedió en el pasado ese éxito tendría un daño colateral. Para este momento el CMLL representaba el poder, el "stablishment", y no era díficil imaginar que fuera el objeto de criticas por parte de los aficionados. El ser el centro de atención a un nivel tan extraordinario te vuelve el centro de las críticas a un nivel igualmente extraordinario y ya para entonces era imposible satisfacer a todos los gustos.
El CMLL tuvo que tomar decisiones que no fueron del todo populares, de entrada, la generación que solo vive de recuerdos se sintió traicionada por el nuevo estilo de lucha, más light, y tampoco estaban a gusto con las nuevas estrellas que eran promovidas con el propósito de penetrar en el gusto de una audiencia más heterogenea en lugar de buscar satisfacer solo al tipo de consumidor "especializado". La frustración que sintieron estos aficionados se tradujo en un divorcio definitivo con la empresa y poco a poco fueron radicalizando su postura y hasta ahora es díficil que este tipo de aficionados reconozca que existe algo bueno en la nueva generación de luchadores.
Los pubertos del nuevo milenio, por su parte, en un proceso natural sentían la necesidad de alejarse de algo que apenas hace unos años los había cautivado, era un acto típico en las personas de su edad, y por ello, no les fue díficil abrazar las ideas y críticas de la generación que vive de recuerdos, pero interpretarlas de una manera aún más radical y superficial. Si aquellos vivián del pasado, que hasta cierto punto si presenciaron, los pubertos querían ver al pasado en el presente, si aquellos hablaban de sus recuerdos, estos querian ver a Canek, en plena senectud, levantando en vilo a luchadores, si aquellos hablaban de los años dorados a nivel mundial del hardcore, estos querian y creian ver en los nacientes backyarders a un espectáculo a la altura del que narraban los nostálgicos, si aquellos hablaban de los independientes estos querian y creian ver en los independientes de la actualidad a un movimiento tan digno y de excelencia como el protagonizado por los independientes del pasado, hasta la fecha creen que volverse "independiente" es un acto de magia que de la noche a la mañana modifica la calidad técnica de quien adquiere ese estatus, al fin y al cabo para ellos prácticamente todo era nuevo, incluso la Triple A, el nuevo objeto de su afición.
Los niños, la generación del futuro, y los eventuales, potenciales nuevos aficionados, vieron, por vez primera, como delante de sus ojos era desnudado el espectáculo y los secretos de la lucha libre. Fueron bombardeados con una ola de comentarios, provenientes de los otros dos bandos, algunos justificados pero la mayoría magnificados, que decían cosas como "estos no son luchadores", "es un inflado", "resultado predecible", "le regalan triunfos", "se vendió", "no es lucha de verdad", "¿admiras a Místico? seguro tu no has visto a verdaderos luchadores" aunado a que eran testigos de la imperiososa necesidad que tenian los otros dos grupos de aficionados de desacreditar a los luchadores e incluso de revelar sus identidades, tomándoles fotos sin máscara, etc. Para estos nuevos aficionados, la generación pérdida, no les seria difícil concluir que la lucha libre y particularmente la del CMLL, apesta, todo mundo lo decía ¿porque no creerlo?
En un momento determinado el CMLL se vió imposibilitado de satisfacer a todo mundo, y es que eso es materialmente imposible. Justificadas e injustificadas llegaban críticas por todas partes, la bola de nieve comienza a girar y cada vez se hacia más y más grande ¿los villanos favoritos? El CMLL y Místico. La afición daba la impresión de ser cada más heterogena pero todos coincidian en que el CMLL era nefasto, y que su máxima estrella, lo era aún más. No paso mucho tiempo para que la industria se diera cuenta de que ser anti-CMLL o anti-Místico era rentable, al menos era obvio que había un nicho que podia ser explotada, y es que la lógica dice que si por definición el CMLL no puede satisfacer las demandas de toda la afición hay quien si puede satisfacer a ese nicho.
El CMLL tuvo que tomar decisiones que no fueron del todo populares, de entrada, la generación que solo vive de recuerdos se sintió traicionada por el nuevo estilo de lucha, más light, y tampoco estaban a gusto con las nuevas estrellas que eran promovidas con el propósito de penetrar en el gusto de una audiencia más heterogenea en lugar de buscar satisfacer solo al tipo de consumidor "especializado". La frustración que sintieron estos aficionados se tradujo en un divorcio definitivo con la empresa y poco a poco fueron radicalizando su postura y hasta ahora es díficil que este tipo de aficionados reconozca que existe algo bueno en la nueva generación de luchadores.
Los pubertos del nuevo milenio, por su parte, en un proceso natural sentían la necesidad de alejarse de algo que apenas hace unos años los había cautivado, era un acto típico en las personas de su edad, y por ello, no les fue díficil abrazar las ideas y críticas de la generación que vive de recuerdos, pero interpretarlas de una manera aún más radical y superficial. Si aquellos vivián del pasado, que hasta cierto punto si presenciaron, los pubertos querían ver al pasado en el presente, si aquellos hablaban de sus recuerdos, estos querian ver a Canek, en plena senectud, levantando en vilo a luchadores, si aquellos hablaban de los años dorados a nivel mundial del hardcore, estos querian y creian ver en los nacientes backyarders a un espectáculo a la altura del que narraban los nostálgicos, si aquellos hablaban de los independientes estos querian y creian ver en los independientes de la actualidad a un movimiento tan digno y de excelencia como el protagonizado por los independientes del pasado, hasta la fecha creen que volverse "independiente" es un acto de magia que de la noche a la mañana modifica la calidad técnica de quien adquiere ese estatus, al fin y al cabo para ellos prácticamente todo era nuevo, incluso la Triple A, el nuevo objeto de su afición.
Los niños, la generación del futuro, y los eventuales, potenciales nuevos aficionados, vieron, por vez primera, como delante de sus ojos era desnudado el espectáculo y los secretos de la lucha libre. Fueron bombardeados con una ola de comentarios, provenientes de los otros dos bandos, algunos justificados pero la mayoría magnificados, que decían cosas como "estos no son luchadores", "es un inflado", "resultado predecible", "le regalan triunfos", "se vendió", "no es lucha de verdad", "¿admiras a Místico? seguro tu no has visto a verdaderos luchadores" aunado a que eran testigos de la imperiososa necesidad que tenian los otros dos grupos de aficionados de desacreditar a los luchadores e incluso de revelar sus identidades, tomándoles fotos sin máscara, etc. Para estos nuevos aficionados, la generación pérdida, no les seria difícil concluir que la lucha libre y particularmente la del CMLL, apesta, todo mundo lo decía ¿porque no creerlo?
En un momento determinado el CMLL se vió imposibilitado de satisfacer a todo mundo, y es que eso es materialmente imposible. Justificadas e injustificadas llegaban críticas por todas partes, la bola de nieve comienza a girar y cada vez se hacia más y más grande ¿los villanos favoritos? El CMLL y Místico. La afición daba la impresión de ser cada más heterogena pero todos coincidian en que el CMLL era nefasto, y que su máxima estrella, lo era aún más. No paso mucho tiempo para que la industria se diera cuenta de que ser anti-CMLL o anti-Místico era rentable, al menos era obvio que había un nicho que podia ser explotada, y es que la lógica dice que si por definición el CMLL no puede satisfacer las demandas de toda la afición hay quien si puede satisfacer a ese nicho.
El primer personaje en capitalizar, o mejor dicho, intentar capitalizar dicho nicho fue El Hijo del Santo. El júnior tenía una disputa por derechos laborales y comerciales con el CMLL y por eso su forma de ser anti CMLL consistia en un movimiento, que en el discurso, buscaba condiciones laborales más dignas y que a su vez esbozaba, también por primera vez, la idea de rescatar a varios veteranos para pretender cubrir una de tantas de las demandas de los aficionados.
Despúes fueron surgiendo quienes creian que ser anti-CMLL significaba volver a la lucha libre "VIP", o convertirla en hard-core, en backyard, en llevarla a sitios en donde nunca antes se habia montado una promoción, en ver lucha indy, en promover luchas a una caida, en modificar el cuadrilátero, en tener la titularidad de sus campeonatos, en tener elencos predominantemente extranjeros, o simplemente decir cosas como "aqui si somos luchadores y no voladorcitos", en fin, ser anti-CMLL significa muchas cosas y a la vez nada, aunque es claro que hay muchas formas de serlo, aunque todas ellas representen pequeños nichos carentes de impacto masivo pero que a final de cuentas sus aficionados tienen voz y voto en los foros de opinión.
Triple A fue la condensación, al menos en el discurso, de todo lo que significa ser anti-CMLL y eso le permitió volver a ocupar un lugar que en un movimiento natural tarde o temprano hubiera alcanzado.Era curioso pero el mismo hombre que en los noventas nos había dicho que no debiamos de ver lucha clásica, que debiamos de ver la lucha moderna, que nos dijo que llavear aburrido, era el hombre que ahora nos decia que en su empresa no habia lugar para los payasos, que iban a luchar, y que iban a recuperar la esencia de la lucha libre. Ashenoff una vez más, utilizando su retórica, volvia a posicionar a la empresa para la cual trabajaba, y una vez más, caía en excesos y comenzo a desacreditar ya no solo el estilo y la forma de vestir, sino a ser el primero en denostar la idiosincracia y formato que la lucha libre mexicana venia trabajando durante decadás.
Lo que debió de ser un hartazgo natural hacia el CMLL y en un relevo en el liderazgo se convirtio en algo más que eso. A partir de entonces y hasta la fecha, no hay luchador o empresa que no utilice como recurso para autopublicitarse el de criticar al CMLL y a su elenco, es una fórmula muy simple, inmediata, que genera resultados al instante. Es muy raro que exista una promoción que no se publicite haciendo una alusión negativa hacia el CMLL, y esto, aunado a la forma en que se crearon los tres grupos de aficionados dominantes y la manera en que fueron particularizado sus gustos, han creado una percepción negativa hacia la empresa, que va mas alla de las criticas naturales, y que ya me parece irreversible e incontenible.
Las criticas siempre van a existir, pero ya existen demasiados dogmas hacia el CMLL, lo cual se ha traducido en el ya previamente comentado doble criterio, y en consecuencia, revertir esa mala imágen pública me parece muy complicado, veo un punto en donde haga lo que haga el CMLL la opinión publica va a tener el mismo veredicto; esta mal hecho, tiene algun vicio o simplemente no me importa. En su momento la empresa se vió rebasada por esta tendencia en donde luchadores, empresarios y medios no hablan bien de ella, no pudo contener esta percepción a tiempo y ahora es irremediable.
Lo que en algún momento probablemente fueron críticas justificadas son ahora parte de las estretegias de promoción de otras empresas y luchadores, lo que en algún momento fue una apreciación hacia un hecho real es ahora un dogma que se repite sin analizar si es aplicable o no al hecho concreto, si antes habia margen a siquiera hablar de la calidad de las luchas ahora eso no importa, tomas una panoramica, hablas solo de la entrada y no dices nada acerca de la mejor lucha del año. Esto ya no es crítica, es bullying.
El CMLL fue el lugar en donde un grupo de aficionados encontraron una alternativa hacia el espectaculo que en aquel entonces despreciaban, dichos aficionados fueron sustituidos por la audiencia familiar que la empresa, busco y logró conseguir al promover a luchadores que cubrian ese perfil, con el tiempo lo alternativo se convirtio en lo establecido, se produce el primer choque generacional que se haya visto en una empresa mexicana. Comienza el declive del boom coliseino, los viejos aficionados se confrontan con la naciente afición. Surgen aficionados con gustos diversos que no encuentran en el CMLL el espectáculo que desean ver y cuestionan a una empresa que por seguir su línea política se encuentra imposibilitada para satisfacer a todas las ofertas, los luchadores y luego los promotores toman conciencia de que existe un nicho lucrativo en declararse anti CMLL, surgen diversas promociones representando cada una de ellas su particular punto de vista de lo que significa ser anti-CMLL, o bien, la evolución de la lucha libre, Triple A elabora su propia versión anti-CMLL y en el discurso hace propias a las exigencias de los inconformes, Ashenoff encabeza la propaganda en contra de la idiosincracia de la lucha libre mexicana y la llama aburrida y obsoleta, promocionar eventos al tiempo que se cuestiona al CMLL se vuelve una estrategia fija en las promociones independientes, las críticas realizadas al CMLL de manera sustentada y objetiva se convierten en verdades irrefutables y aplicables en cualquier momento y contexto de esta empresa, finalmente, a partir de entonces se utilizan dos criterios para juzgar a un mismo hecho; uno para el CMLL (negativo) y otro para el resto de empresas (positivo) lo cual se traduce en que el CMLL atraviese la mayor crisis de imágen que una empresa mexicana haya tenido en toda su historia en lo que parece ser un daño irreversible.
A inicios del nuevo milenio el CMLL puso los cimientos del último boom surgido a partir de solo ideas artesanales de promoción y despúes sustituye dicho proyecto con uno más comercial, como resultado de lo anterior se produce lo aqui expuesto y todo esto se da como parte del fin de el boom de una empresa que en ese momento ya cuenta mas desaciertos que aciertos, pero en donde a pesar de todo, y en aquel momento, aún aspiraba a recuperar el liderazgo. Luego las cosas cambiarian drásticamente...
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